1963 Manuel de la Chica SP/CY
| Año | 1963 |
| Parte superior | Spruce |
| Espalda y costados | Cypress |
| Longitud de escala | 655 mm |
| Ancho de cejuela | 51 mm |
| Acabado | French Polish |
| País | Spain |
| Luthier | Manuel de la Chica |
This guitar is no longer available in our inventory. If it interests you, click the ”notify me when available” button to be notified in the event that we re-acquire this guitar for re-sale.
Descripción
Esta Manuel de la Chica de 1963 es una guitarra de abeto y ciprés de Granada que sirve igual de bien como blanca flamenca que como guitarra clásica.
Una guitarra, dos estilos
Es una de esas De la Chica que tanto un guitarrista flamenco como uno clásico se llevarían a casa encantados. La etiqueta está firmada con tinta roja y fechada en 1963.
Sonido y tocabilidad
Tiene un carácter lírico y cantábile y, al mismo tiempo, sabe morder cuando se le exige. Muy ligera, posee un volumen penetrante, y tocarla resulta facilísimo, como es habitual en este constructor. Un instrumento excepcional en todos los sentidos.
Fondo
Manuel de la Chica: el gran maestro de Granada
Manuel de la Chica (1911–1998) es, posiblemente, el mejor constructor de guitarras que ha dado Granada hasta la fecha. En sus inicios profesionales se dedicó a la ebanistería, como tantísimos otros grandes guitarreros. A finales de la década de 1930 se volcó en la construcción de guitarras, después de descubrir la guitarra española y quedar prendado de ella, sobre todo de las de Santos Hernández. Sus etiquetas, con su vista de la Alhambra, proceden de su taller de la Placeta de la Sillería, en Granada.
Santos, Barbero y De la Chica
Sus instrumentos se comparan a menudo con las guitarras tardías de Marcelo Barbero (que colaboró en la construcción de varias guitarras de Santos que habían quedado a medio hacer al morir este), una comparación que nos parece muy acertada y justa. Al igual que Santos y Barbero, De la Chica se desenvolvía con soltura construyendo tanto guitarras clásicas como flamencas, y sus mejores instrumentos tienen la versatilidad de poder tocarse en cualquiera de los dos estilos.
Retiro y redescubrimiento
En 1973 se vio obligado a retirarse prematuramente de la construcción de guitarras por los problemas de salud que le causaba inhalar el polvo y los productos químicos de su taller. Desde su temprana retirada hasta su muerte en 1998, sus instrumentos cayeron en un relativo olvido; sin embargo, el renovado interés de las últimas décadas y la revalorización de su obra han convencido a muchos de que su aportación, su destreza y su profundo conocimiento del arte de la guitarrería lo sitúan entre los grandes constructores de todos los tiempos. Entre quienes aprendieron de él figura Antonio Marín Montero, su alumno y amigo.
