1966 Manuel de la Chica SP/MP
| Año | 1966 |
| Parte superior | Spruce |
| Espalda y costados | Maple |
| Longitud de escala | 665 mm |
| Ancho de cejuela | 51 mm |
| Acabado | French Polish |
| País | Spain |
| Luthier | Manuel de la Chica |
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Descripción
Esta Manuel de la Chica de 1966 es una guitarra flamenca de abeto y arce con golpeadores que prestaría el mismo servicio a un guitarrista clásico.
Una guitarra de arce para ambos estilos
Es un buen ejemplo de sus versátiles instrumentos más selectos: tiene un carácter lírico y cantábile y, al mismo tiempo, sabe morder cuando se le exige. Aunque lleva golpeador para tocar flamenco, también rendiría de maravilla en manos de cualquier intérprete clásico. La etiqueta está firmada en rojo y azul y fechada en julio de 1966.
En el espíritu de Santos
Los instrumentos de De la Chica se comparan habitualmente con los de Santos Hernández por su calidad y su estilo de sonido, así como por su estética, y este instrumento es un buen ejemplo precisamente de ese tipo. Una guitarra española fenomenal al estilo de mediados de siglo, se mire como se mire.
Fondo
Manuel de la Chica: el gran maestro de Granada
Manuel de la Chica (1911–1998) es, posiblemente, el mejor constructor de guitarras que ha dado Granada hasta la fecha. En sus inicios profesionales se dedicó a la ebanistería, como tantísimos otros grandes guitarreros. A finales de la década de 1930 se volcó en la construcción de guitarras, después de descubrir la guitarra española y quedar prendado de ella, sobre todo de las de Santos Hernández. Sus etiquetas, con su vista de la Alhambra, proceden de su taller de la Placeta de la Sillería, en Granada.
Santos, Barbero y De la Chica
Sus instrumentos se comparan a menudo con las guitarras tardías de Marcelo Barbero (que colaboró en la construcción de varias guitarras de Santos que habían quedado a medio hacer al morir este), una comparación que nos parece muy acertada y justa. Al igual que Santos y Barbero, De la Chica se desenvolvía con soltura construyendo tanto guitarras clásicas como flamencas, y sus mejores instrumentos tienen la versatilidad de poder tocarse en cualquiera de los dos estilos.
Retiro y redescubrimiento
En 1973 se vio obligado a retirarse prematuramente de la construcción de guitarras por los problemas de salud que le causaba inhalar el polvo y los productos químicos de su taller. Desde su temprana retirada hasta su muerte en 1998, sus instrumentos cayeron en un relativo olvido; sin embargo, el renovado interés de las últimas décadas y la revalorización de su obra han convencido a muchos de que su aportación, su destreza y su profundo conocimiento del arte de la guitarrería lo sitúan entre los grandes constructores de todos los tiempos. Entre quienes aprendieron de él figura Antonio Marín Montero, su alumno y amigo.
