1951 Manuel Velázquez SP/CSAR
| Año | 1951 |
| Parte superior | Picea |
| Espalda y costados | CSA Rosewood |
| Longitud de escala | 645 mm |
| Ancho de cejuela | 50 mm |
| Acabado | French Polish |
| País | USA |
| Luthier | Manuel Velázquez |
This guitar is no longer available in our inventory. If it interests you, click the ”notify me when available” button to be notified in the event that we re-acquire this guitar for re-sale.
Descripción
Esta Manuel Velázquez de 1951 es una guitarra clásica de abeto y palosanto CSA construida en Nueva York: una Velázquez poco común, hecha en vida de Hermann Hauser I (1882–1952), el constructor con el que más a menudo se le compara.
Una rareza entre las rarezas
Las guitarras de esta primera época casi nunca salen al mercado. La última que conocimos fue precisamente esta, unos 25 años antes de que volviera a nosotros: era una de dos guitarras hermanas encargadas por una adinerada familia neoyorquina, que nos llegaron más de 50 años después y se vendieron de inmediato. Su temprana etiqueta impresa –“Manuel Velázquez, Constructor de Guitarras, Año 1951, New York”– está firmada por el constructor.
Un sonido Hauser desde Nueva York
Es notable lo mucho que se parecen las Velázquez de esta época a las Hauser de los mismos años, tanto en aspecto como en sonido: una construcción compacta pero robusta y una voz firme, “teutónica”, como la que desarrolló Hermann Hauser I: agudos densos, concentrados y muy líricos, equilibrados por unos graves sólidos y bien asentados, gran claridad y un timbre natural y amaderado. El mástil es cómodo y fácil de tocar. Una grieta del fondo fue reparada hace unos 25 años por Yuris Zeltins con tres parches interiores y se mantiene perfectamente estable; por lo demás, la guitarra está magníficamente conservada.
Fondo
Manuel Velázquez: un maestro americano en la tradición española
Manuel Velázquez (1917–2014) nació en Puerto Rico y se dio a conocer en Nueva York, donde su taller del 420 de la Tercera Avenida se convirtió en punto de encuentro de grandes guitarristas. Fue quizá el mejor luthier estadounidense que construyó dentro de la tradición europea, y sus guitarras no tienen nada que envidiar, ni en factura ni en sonido, a las de sus contemporáneos españoles y alemanes. A lo largo de una carrera de casi ocho décadas –en Nueva York, Puerto Rico, Virginia y Florida–, sus instrumentos fueron tocados por Andrés Segovia, Julian Bream, Pepe Romero, Rey de la Torre y Sabicas, y por músicos muy alejados del mundo clásico, de Earl Klugh a Paul Simon y Keith Richards.
El sonido Velázquez
Las guitarras de Velázquez se comparan sobre todo con las de Hermann Hauser I y Hermann Hauser II, no solo por su aspecto sino por su tipo de sonido: gran claridad y separación de voces, equilibrio perfecto, agudos brillantes sobre unos graves firmes y un timbre “amaderado”, natural y hermoso. La mayoría de sus guitarras siguen este modelo compacto, al estilo Hauser; en los años setenta y principios de los ochenta construyó además una caja más grande, de contorno más redondeado y mayor profundidad, con un sonido aún más amplio. Su hijo Alfredo Velázquez, que aprendió el oficio en el taller paterno, continúa la tradición.
Libros sobre Manuel Velázquez
Una Velázquez de 1978 –guitarra que más tarde pasó por nuestras manos– aparece reproducida en el libro de Alberto Martínez “34 Classical Guitars in Life Size”, y una Velázquez de 1955 de la colección de Russell Cleveland figura en “The Classical Guitar – A Complete History”:


