1968 Manuel Velázquez SP/PF
| Año | 1968 |
| Parte superior | Spruce |
| Espalda y costados | Pau Ferro |
| Longitud de escala | 650 mm |
| Ancho de cejuela | 53 mm |
| Acabado | French Polish Top |
| País | USA |
| Luthier | Manuel Velázquez |
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Descripción
Esta Manuel Velázquez de 1968 es una guitarra clásica de abeto y pau ferro a la que su constructor volvió 42 años después, en 2010, para una restauración que quedó registrada en una segunda etiqueta.
Dos etiquetas, 1968 y 2010
En la etiqueta original de 1968, las palabras “New York” están tachadas a mano. En 2010, en el taller de Velázquez, se repararon cuatro grietas de la tapa solo con injertos (sin parches ni refuerzos interiores): dos del puente al pie, una de la boca al puente y una junto al diapasón, en el lado de los agudos; la tapa se rebarnizó con goma laca a muñequilla, el cuerpo con aceite, y se hizo un ajuste pensado para la máxima comodidad al tocar.
Pau ferro y un gran sonido
Los aros y el fondo son un juego de pau ferro muy exótico, con un veteado casi tridimensional, y los clavijeros son Rodgers. El sonido recuerda a las guitarras de Hermann Hauser II de la época –agudos precisos y claros, graves rotundos y sólidos–, con una gran potencia incluso para los estándares de Velázquez.
GSI Foundation
Esta guitarra fue donada a nuestra organización benéfica sin ánimo de lucro, la GSI Foundation. Las ventas de guitarras a través de la GSI Foundation recaudan fondos que benefician directamente a la educación musical en las escuelas públicas.
Fondo
Manuel Velázquez: un maestro americano en la tradición española
Manuel Velázquez (1917–2014) nació en Puerto Rico y se dio a conocer en Nueva York, donde su taller del 420 de la Tercera Avenida se convirtió en punto de encuentro de grandes guitarristas. Fue quizá el mejor luthier estadounidense que construyó dentro de la tradición europea, y sus guitarras no tienen nada que envidiar, ni en factura ni en sonido, a las de sus contemporáneos españoles y alemanes. A lo largo de una carrera de casi ocho décadas –en Nueva York, Puerto Rico, Virginia y Florida–, sus instrumentos fueron tocados por Andrés Segovia, Julian Bream, Pepe Romero, Rey de la Torre y Sabicas, y por músicos muy alejados del mundo clásico, de Earl Klugh a Paul Simon y Keith Richards.
El sonido Velázquez
Las guitarras de Velázquez se comparan sobre todo con las de Hermann Hauser I y Hermann Hauser II, no solo por su aspecto sino por su tipo de sonido: gran claridad y separación de voces, equilibrio perfecto, agudos brillantes sobre unos graves firmes y un timbre “amaderado”, natural y hermoso. La mayoría de sus guitarras siguen este modelo compacto, al estilo Hauser; en los años setenta y principios de los ochenta construyó además una caja más grande, de contorno más redondeado y mayor profundidad, con un sonido aún más amplio. Su hijo Alfredo Velázquez, que aprendió el oficio en el taller paterno, continúa la tradición.
Libros sobre Manuel Velázquez
Una Velázquez de 1978 –guitarra que más tarde pasó por nuestras manos– aparece reproducida en el libro de Alberto Martínez “34 Classical Guitars in Life Size”, y una Velázquez de 1955 de la colección de Russell Cleveland figura en “The Classical Guitar – A Complete History”:


