1969 Manuel Velázquez “Flamenco Blanca” SP/CY
| Año | 1969 |
| Parte superior | Spruce |
| Espalda y costados | Cypress |
| Longitud de escala | 650 mm |
| Ancho de cejuela | 53 mm |
| Acabado | French Polish |
| País | USA |
| Luthier | Manuel Velázquez |
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Descripción
Esta Manuel Velázquez de 1969 es una flamenca blanca de abeto y ciprés: un modelo flamenco muy poco común de un constructor famoso por sus guitarras clásicas al estilo Hauser.
Una rara flamenca de Velázquez
Aunque Velázquez es conocido por el sonido “teutónico” de sus guitarras clásicas, este instrumento es flamenco de pura cepa: construcción ligera, un ataque contundente e inmediato y una voz rasposa, muy flamenca, sin perder su característica claridad, su equilibrio y su timbre natural y amaderado. La tapa de abeto con “bearclaw” (pata de oso), otro sello de Velázquez, lleva un golpeador de arce a la antigua usanza. Como en la de 1968, las palabras “New York” de la etiqueta están tachadas.
Ajuste y estado
Un cambio de trastes realizado en el taller de Germán Vázquez Rubio le da una acción flamenca baja y cómoda, con el punto justo de cerdeo en rasgueados y picados. El estado es excelente: sin grietas ni reparaciones, con un desgaste mínimo del barniz.
Fondo
Manuel Velázquez: un maestro americano en la tradición española
Manuel Velázquez (1917–2014) nació en Puerto Rico y se dio a conocer en Nueva York, donde su taller del 420 de la Tercera Avenida se convirtió en punto de encuentro de grandes guitarristas. Fue quizá el mejor luthier estadounidense que construyó dentro de la tradición europea, y sus guitarras no tienen nada que envidiar, ni en factura ni en sonido, a las de sus contemporáneos españoles y alemanes. A lo largo de una carrera de casi ocho décadas –en Nueva York, Puerto Rico, Virginia y Florida–, sus instrumentos fueron tocados por Andrés Segovia, Julian Bream, Pepe Romero, Rey de la Torre y Sabicas, y por músicos muy alejados del mundo clásico, de Earl Klugh a Paul Simon y Keith Richards.
El sonido Velázquez
Las guitarras de Velázquez se comparan sobre todo con las de Hermann Hauser I y Hermann Hauser II, no solo por su aspecto sino por su tipo de sonido: gran claridad y separación de voces, equilibrio perfecto, agudos brillantes sobre unos graves firmes y un timbre “amaderado”, natural y hermoso. La mayoría de sus guitarras siguen este modelo compacto, al estilo Hauser; en los años setenta y principios de los ochenta construyó además una caja más grande, de contorno más redondeado y mayor profundidad, con un sonido aún más amplio. Su hijo Alfredo Velázquez, que aprendió el oficio en el taller paterno, continúa la tradición.
Libros sobre Manuel Velázquez
Una Velázquez de 1978 –guitarra que más tarde pasó por nuestras manos– aparece reproducida en el libro de Alberto Martínez “34 Classical Guitars in Life Size”, y una Velázquez de 1955 de la colección de Russell Cleveland figura en “The Classical Guitar – A Complete History”:


